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¿Por qué están muriendo los algarrobos en el norte del país?
  • ¿Por qué están muriendo los algarrobos en el norte del país?

    Foto: soloparaviajeros.pe



    Desde hace aproximadamente 15 años en las regiones de La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes, los algarrobos dejaron de producir frutos como por cientos y miles de años lo hicieron, problema al que no le tomaron mucha importancia en aquél entonces ni las municipalidades, entidades y personales ligadas al cuidado del ambiente.

    Los primeros afectados con la muerte de los árboles del algarrobo (Prosipis pallida) fueron los productores apícolas que observaron la disminución progresiva de la producción de miel en sus colmenas.

    Según nos refiere el Ing. Reynaldo Elizalde Vilela, profesional que viene estudiando esa problemática desde hace un tiempo atrás, recién en el 2015 el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) inició las investigaciones para determinar el por qué de la muerte de las plantas de algarrobo. A esta iniciativa se sumaron otras entidades privadas y junto a ellos realizan investigaciones.

    Una de las probabilidades es la existencia de una plaga que estaría matando al algarrobo detectándose un conjunto de insectos y ácaros como: Colletotrichum gloeosporioides, Sphaeropsis sp., Sclerostagonospora sp., Lasiodiplodia theobromae y Heteropsylla sp.

    En febrero del 2019 se realizó una reunión con la participación de renombrados especialistas de las regiones de La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes, donde realizaron un cálculo de disminución en las regiones y se pudo conocer que la extinción era mayor en La Libertad alcanzando ya el 75 % y menor en Tumbes con 30 %.

    Frente a ello, se tomó la decisión de crear la Mesa Macroregional “Salvemos Nuestro Algarrobo”, cuya finalidad primordial era la de hacer conocer este problema a nivel local, regional y nacional, con la finalidad que muchas entidades del Estado y privadas puedan sumarse en la recuperación de árboles afectados y conservación de los que aún estaban sanos.



    Lo que es lamentable en la actualidad es que aún no se encuentra el causante principal, la ingeniera Ana Juárez Chunga, investigadora de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, reporta que es un insecto Enallodiplosis discordis de la familia Cecidomyiidae. “Este insecto deja una larva que termina por secar las hojas que se van cayendo paulatinamente y lo que significa que finalmente el algarrobo no pueda completar el proceso de la fotosíntesis para poder alimentarse, por lo que la muerte de la planta se da finalmente por inanición”, sostiene.

    Por su parte, el Senasa y la Autoridad Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), informaron en Piura, a través de medios locales, que era un complejo grupo de insectos que luego con la humedad y las temperaturas atacaban hongos fitopatógenos.

    De otro lado, en Tumbes, la empresa Inca´Biotec, viene desarrollando investigaciones con el apoyo del Ministerio del Ambiente (Minam), reportando que el posible causante de las muertes de algarrobo es un virus de la familia Closteroviridae, que ataca de forma similar al de la tristeza de los cítricos y el enrollamiento en la vid.

    Ellos han observado algarrobo muertos muy cerca de otras plantas, haciendo pensar, que de las tres especies de algarrobo presentes en la costa norte, una o dos podría estar siendo afectada, siendo la más numerosa la especie Prosopis pallida.



    El Ing. Reynaldo Elizalde junto a otros ambientalistas, tienen una tesis que refieren que la muerte de algunas especies de algarrobo estaría ligada al cambio climático, ya que le produce cambios en su metabolismo y en su fenología (ritmos periódicos o estacionales de la planta que en Tumbes se ha visto desde hace 6 años). Uno de los efectos que empujan a este cambio climático es el incremento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, cuyo ritmo de fotosíntesis aún se desconoce.

    La muerte de algarrobo en la costa norte ya está generando pérdidas grandes en la apicultura, meliponicultura, turismo, exportación de productos como algarrobina, polvo de algarroba y el consumo directo a la ganadería.

    Según los cálculos realizados por la mesa técnica profesional de “Salvemos Nuestro Algarrobo”, actualmente la pérdida por muerte de algarrobo ya estaría estar alcanzando porcentajes muy altos que debería llevar a acciones urgentes. En La Libertad (entre 85 – 90%), Lambayeque (60 – 75%), Piura (40 – 50%) y Tumbes (20 – 40%). Aún no se detectan muertes en los algarrobos que toleran la salinidad en los manglares de Tumbes, se cree que es una subespecie de la especie Prosopis juliflora.

    Ante ello y con buen criterio, la Dirección Regional de Agricultura de Tumbes ya empezó a recolectar semillas de plantas resistentes en los valles de Casitas, Tumbes y Zarumilla de las tres especies conocidas de algarrobo.

    De otro lado, se obtuvo muestras de plantas con síntomas de enfermedades y tras ser analizados se observó la presencia de las plagas Colletotrichum gloeosporioides, Sphaeropsis sp., Sclerostagonospora sp., Lasiodiplodia theobromae y Heteropsylla sp.

    Sin embargo, aún no se puede determinar con exactitud la existencia de un “único” agente responsable del deterioro general de los bosques de algarrobo, sino que al parecer se tratarían de muchos factores, como napa freática, humedad relativa, lluvias, temperaturas diurna y nocturna, animales, depredación humana, plagas y otros.

    El Senasa considera necesario hacer un estudio situacional integral e interinstitucional de los bosques de algarrobo de la costa norte y centro con la participación de las universidades, Serfor, Sernanp, el Minam y diferentes especialistas como agrónomos, forestales, biólogos, ecólogos y sociólogos.

    Finalmente, la sugerencia de la mesa técnica integrada por los Ings. Jorge Luis Palacios Calle y Juan Lucio Otivo Mesa (Piura), Ana Maria Juarez Chunga (Lambayeque), Reynaldo Elizalde Vilela y Ego Valdivia Zarate (Tumbes), y José Alberto Lau Cobian (La Libertad), ya tiene el compromiso de los gobiernos regionales para que pronto puedan destinar un fondo que permita instalar viveros en las cuatro regiones.


    Walter Wust: "Sin algarrobos la economía del norte colapsa"

    Acabo de llegar de Nazca donde los algarrobos (Prosopis pallida) son llamados simplemente huarangos y al igual que en el norte del Perú sufren también los rigores del uso indiscriminado al que son sometidos por una población que desconoce la importancia que tienen para el ecosistema en general y la vida misma, Nadie parece preocuparse por el estado de los huarangales, otrora inmensos bosques que desde los tiempos remotos de los nazca, señores del desierto y los extremos, posibilitaron el asentamiento de pueblos y ciudades.

    En el centro ceremonial de Cahuachi, un santuario tan importante en su tiempo como el de Pachacamac y mucho más grande que Chan Chan, los troncos de huarango siguen sosteniendo galerías y paredes que después de mil quinientos años de haber sido abandonadas por sacerdotes y peregrinos permanecen en pie, inalterables. Lo mismo en Estaquería, la plataforma de adobe donde se colocaron, antes del inicio de nuestra era, los 240 postes de Prosopis pallida que todavía podemos admirar.

    Sin embargo, huarangos y algarrobales son arrasados, no tomados en cuenta, por una población que en épocas de carestía y vacas flacas se lanza sobre los bosquecillos que lograron sobrevivir para tasajearlos a mansalva y vender su madera a pollerías y restaurantes. El boom de la cocina peruana en su acepción más deleznable.

    Resulta urgente recuperar estos bosques del desierto teniendo en cuenta que los algarrobos necesitan crecer asociados a otros árboles (acacias, guayabas, molles) pues allí nidifican las aves que los mantienen libres de plagas. Sin estos socios pierden cobertura vegetal y desfallecen, suceso que viene ocurriendo en el norte peruano como consecuencia de la deforestación y la sequía a la que hace referencia Walter Wust en esta interesante entrevista que le hicieran en Actualidad Ambiental después de un viaje familiar por el norte.

    En la pampa de Usaca, Nazca, conversé con un campesino viejo, empobrecido, desesperado por haber perdido de sopetón el ganado que heredó de sus mayores, “ya no hay huaranga, señor”, me dijo como quien se atreve a llamarle la atención a unos dioses obstinados en hacerle pasar malos ratos, “los animalitos ya no tienen qué comer”. Hemos olvidado las complejas relaciones que existen en la naturaleza y nos afanamos en negar una verdad inmensa como el desierto de Ica: cuando destruimos parte del tejido

    Fuente: soloparaviajeros.pe|Teobaldo Ardiles para Agro Noticias
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