Según representante de la FAO Perú.

Entre 2009 y 2010 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación moviliza US$ 22 millones en programas de asistencia técnica en Perú, orientados especialmente hacia los pequeños productores agrícolas de la Sierra.

Por: Manuela Zurita

Agraria.pe.- “Perú tiene unos potenciales enormes para diversificar y a la vez mejorar la explotación agrícola. Pero a mi juicio debe hacerse siempre dentro de una política de conciencia y cuidado ambiental” afirmó Roberto Cuevas, representante en Perú de la Organización de para la Alimentación y la Agricultura de la Naciones Unidas (FAO, en inglés).

Para Cuevas, de nacionalidad guatemalteca y ex oficial superior en Agroindustrias en la sede central de la FAO en Roma, esa política “requiere una concertación entre los sectores de tal manera que puedan ellos diseñar políticas de beneficios para todos, pero también para la Madre Tierra”.

En ese sentido, Cuevas, advirtió que también es necesario prestar atención al cambio climático que amenaza a todos los sistemas y personas.

Consultado sobre los Tratados de Libre Comercio de Perú y mercados mundiales, como Estados Unidos, China y la Unión Europea, afirmó que estos acuerdos comerciales pueden ofrecer oportunidades siempre que sus beneficios se repartan con equidad. “Si se hace así y los pequeños y medianos productores cuentan con la oportuna y suficiente asistencia técnica y medios (incluyendo financiamiento y marcos institucionales) podrán insertarse en esas oportunidades (TLC) a nivel de cosechar beneficios y mejoras en su calidad de vida”, expresó.

Prioridades para el agro peruano

Cuevas resaltó que la FAO trabaja en materia de agro en función de las prioridades que el Gobierno ha establecido para ese sector. Apuntó que la primera es el desarrollo rural, que comprende el aumento de la producción y productividad agropecuaria; la mejora de la competitividad, a través de una gestión sostenible de los recursos naturales. “Principalmente del agua”, remarcó.

Otra prioridad es la preservación de la biodiversidad andina como también la implementación de un eficiente enfoque de gestión riesgos para el agro ante los eventos climáticos. Asimismo, apoyar a los pequeños productores de alimentos para que les den valor agregado, mejorar su conexión con los mercados y, para ello, a su vez, la infraestructura rural.

Apuntó que entre el 2009 y 2010 movilizarán US$ 22,1 millones en asistencia técnica no reembolsable para diversos programas que apuntan a resolver los problemas de pobreza y seguridad alimentaria, especialmente en la Sierra.

Señaló que la FAO desarrolla proyectos de producción de semilleros de semillas nativas y de creación de escuelas de campo en 150 comunidades de la Sierra, apoyan la rehabilitación de áreas agropecuarias afectadas por eventos climáticos, como friajes y terremotos.

“La acción de la FAO es para apoyar a las poblaciones con mayores índices de desnutrición y pobreza”, precisó Cuevas, quien aclaró que se refería a la población agropecuaria “que tiene por delante el reto de crecer, tecnificarse, acceder a mercados e insertarse en la economía para obtener mayores ingresos y acceso a los alimentos para mejorar la nutrición familiar”.

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